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ArtE, múSIca

A LOW VOICE

 

A low voice es un espacio de intimidad, un lugar para escuchar palabras que susurran. Secretos quizá, confidencias, confesiones, o simplemente un recuerdo, una reflexión.

En el espacio una intérprete, un micro, una silla, libros, papeles, periódicos, cuadernos, algo de beber, algo de comer, un radiocasete, unos auriculares, una grabadora.

Un discurso que se mantiene durante horas, en voz tan baja que sólo es perceptible para escuchar con los auriculares.

Una serie de sillas con sus auriculares correspondientes frente a la actriz. El público entra y sale de la sala a su antojo y decide qué escuchar y qué mirar: colocarse los auriculares para oír el discurso, escuchar la música/el sonido de la sala, observar como los demás escuchan, escuchar a los que callan…

El discurso pertenece al lugar de lo privado, pensamientos, recuerdos, divagaciones, cosas que se dicen casi al oído. Durante el tiempo que dure la performance la intérprete lee cartas escritas a sus amigos o familia, partes de libros con los que tiene una relación especial, pasajes de su diario, poemas, citas, listas de cosas que tiene por hacer, de libros que aún no ha leído, de deseos, susurracanciones, habla de lo pequeño, de lo íntimo, de miedos y obsesiones, palabras sólo pueden decirse en voz baja.

Se trata de generar un espacio para la escucha activa donde se establezca una relación de intimidad con el espectador, ir al terreno de lo privado, donde el tiempo se dilate y el sonido se imponga a la imagen y el tiempo se detenga a escuchar.